Nuestro Colegio

Bienvenidos a la Comunidad Patmos

Hay en cada niño un proyecto de ser, y este es el que quisiéramos descubrir para permitirle crecer y desarrollarse plenamente. Nos esforzamos por lograr una sólida formación humana, capaz de ayudarle a descubrir el sentido de su vida, a profundizar y madurar en el conocimiento de sí mismo y a comprometerse a participar en la construcción de una sociedad en la que todos puedan crecer y desarrollarse en forma digna.

Origen Fundacional Poético Colegio Patmos

Un domingo 26 de octubre de 1957 nacía la “Comunidad Pedagógica PATMOS” que, con gran confianza, optimismo y amor, se ha convertido en un importante centro educativo en Viña del mar.

Desde su fundación, el Colegio se constituyó como una comunidad de maestros y discípulos, que con gran entusiasmo y osadía, fueron impulsados por un grupo de estudiantes universitarios, en su mayoría exalumnos de los SS.CC. y de la Universidad Católica de Valparaíso, destacando sus fundadores: William Rowlands Bahamonde, Ernesto Rodríguez Serra, Fernando Rosas Pfingsthorn, Jorge Villagrán Garnham y Jorge Molina Valdivieso, todos ellos con mucha visión, vocación y con lazos de amistad y casi con la misma edad de sus alumnos, se lanzaron a la aventura de ampliar los horizontes educacionales existentes de la época. Proyectaron una comunidad fundada en un clima de familia, con sentido de libertad en comunidad, sentido positivo de la vida y búsqueda de la verdad, sostenido en un irrestricto respeto y confianza en el ser humano.

Como símbolo de la propia identidad, unidad y sentido de la misión que se emprendía, se eligió el nombre Patmos, vinculado a una pequeña isla griega del archipiélago del Dodecaneso, enclavada entre Oriente y Occidente. Esto se acomodaba muy bien a nuestros deseos de autonomía y de diálogo abierto y pluralista con todos los actores sociales y políticos. Esta inspiración al pasar los años solo fortalece su valor histórico, cultural y simbólico incorporado, en su esencia, a la importante labor educativa.

En esa región del mundo antiguo había surgido el arte, la ciencia y el ideal de hombre y sociedad que ha plasmado nuestra vida y cultura humanista, basado en la libertad y valor de la persona humana. Tanto Europa, como América recibieron y adoptaron como suyo ese decisivo patrimonio cultural. También en esa isla vivió sus últimos años y escribió el Apocalipsis, San Juan Evangelista, testigo e intérprete de la visión religiosa cristiana de la vida. Ese es el origen de que nuestro «emblema y logo» sea una «cabeza de águila”, ya que San Juan era representado por un águila, símbolo de la altura y de la profundidad en la visión de la vida y del mundo.

Se ha sostenido el quehacer educativo apoyado en estos firmes principios y fundamentos humanistas y cristianos, en donde la auténtica educación está basada en la «sjlolé» griega, que fundamentalmente es: un espacio libre entre maestros y discípulos, que permita «el ocio digno», la contemplación, la reflexión, la teoría, la acción mediante la cual nos abrimos al saber del mundo y nos permite conocernos para poder afrontar y vivir una vida personal y con sentido.

Descubrimos que el sistema educacional tradicional, funcionaba al revés, imponiendo desde afuera hacia adentro determinados saberes, pero prescindiendo de la experiencia personal y de la realidad integral del joven, que como sujeto protagonista del aprendizaje es el encargado de asumir su propio crecimiento. Por lo tanto, un proceso de enseñanza uniforme, impersonal e impuesto externamente, como mera instrucción, generalmente de manera repetitiva y memorística, tarde o temprano, tendría que demostrar sus graves falencias.

Durante esta primera etapa, que duró 10 años hasta 1967 predominó una gran motivación y amistad, todo ello marcado por un espíritu idealista y generoso, así como rebelde ante la realidad educativa de esos años, que simplemente marchaba conformista adaptando a los jóvenes a la sociedad y no preparándolos para mejorar la sociedad y con ello, aportar a su propia realización.

Valorar y comprometer a los alumnos con su desarrollo personal y vincularlos con los grandes temas y realidades de la vida contemporánea es objetivo fundamental. Para este fin es necesario conocer el sustento de Patmos, inspirados en 2 poemas del poeta alemán Hölderlin que evocamos a continuación (estrofas extraídas de los poemas Patmos y pan y vino de Hölderlin)

Patmos
“…Pues no como Chipre, la rica en manantiales, o cualquiera de las islas felices, mora Patmos, no obstante, hospitalaria, en su morada más humilde que ellas, y cuando la aborda un extranjero en un naufragio o, llorando su patria, o al amigo partido para siempre, óyelo compasiva…”
(Patmos)

“Próximo y difícilmente asible está el Dios. Pero donde crece el peligro, crece también la salvación.”
(Pan y vino)

“Es como el sembrador que con la pala toma el trigo y lo lanza por los aires sobre las eras, y caen las cáscaras, pero a la postre se aprovecha el grano…”
(Pan y vino)

¿Cómo podemos interpretar esto en una labor educativa, en una formación del ser humano? Estar en el montón, en la masa, no implica riesgos, no hay peligro. Sigues al grupo, obedeces las ordenes, no piensas por tu cuenta, pero tampoco llegas a convertirte en individuo, en ser pensante, capaz de analizar, criticar, tomar decisiones, desarrollar al máximo tus posibilidades y habilidades. El proceso educativo debe servir para que el hombre sea libre. Para ello, debes afrontar el peligro de lanzarte a la búsqueda, de esforzarte por llegar a unas metas que sientes valiosas, de luchar por tus ideales, de enfrentarte con los otros, para poder un día entregar lo mejor de ti mismo, por tu bien, que entonces será también el bien de la comunidad.

La palabra peligro fue un estímulo y creó la necesidad de enfatizar el coraje, que fue uno de los elementos del ideario. Y cuánto se necesitaba el coraje en ese período de comienzo, en esa juventud que buscaba una forma de expresión que condujera a la realización personal a través de la entrega.

El ser humano necesita, pues, salir de su rutina y partir en busca de un ideal, afrontando el peligro que implica el salir de la masa, el buscar la propia identidad.

«En las tinieblas moran las águilas; sin temor cruzan los hijos de los Alpes los abismos……»

Dos elementos hay en estas palabras del Poema que fueron también parte de este ideario: Alpes, en el sentido de ROCA y águila, el ser humano que logra elevar el vuelo al cielo.

La Comunidad Patmos debía ser una roca firme, basada en la lealtad, en la confianza y en la absoluta unión entre sus miembros, sin olvidar que todos para uno, pero cada uno, «UNO», único e irremplazable.

San Juan es desterrado a isla Patmos por causa del Evangelio y escribe allí el apocalipsis.

Siglos después, el poeta Hölderlin consagra a la isla Patmos el sensible poema, que hemos leído en la página anterior: “Patmos no es la isla más rica, ni la más hermosa, pero si la más acogedora y hospitalaria”.

De San Juan quien nos entregó la esencia del evangelio las palabras de Cristo: “en estos reconocerán todos que sois discípulos míos, si tenéis amor unos para otros”, hemos heredado el emblema del águila: signo de alto vuelo, es una visión desde la altura. No es coincidencia para nuestro colegio que el poeta Vicente Huidobro haya nombrado el canto medular de su obra Altazor, es decir, alta águila, alto vuelo.

El águila Patmos, en fin, propone al Colegio un reto para nuestra vida: llevar a la práctica los valores humanistas de occidente a la luz del espíritu cristiano.

Una Semilla que sembramos en la joven tierra de América para que fructifique la pródiga cosecha del siglo XXI. El águila se remonta, se eleva por encima de la masa, se aísla para ser ella misma. Llegamos a la trascendencia. Después, vuelve a la roca sólida, que es su base, su sustentación, su apoyo. Así, nuestro alumno debe acogerse a su comunidad Patmos e integrarse a ella, con solidez, dedicación y sentido férreo de comunidad, pero también debe remontarse de nuevo en busca de la trascendencia y de su yo personal. Mientras más clara sea la conciencia de su yo, mayor será su capacidad de conocer y aceptar al otro como «otro».

Esta es otra instancia de la identidad del Colegio. Dos aspectos debemos resaltar en esta elección de Patmos: el primero se refiere a la acogida cordial, al oído atento para escuchar al necesitado, al nadie. Nuestro alumno debe sentir esta roca solida en su colegio, lugar de encuentro, de acogida, donde será escuchado, respetado y querido.

El segundo aspecto se refiere a la necesidad que sentimos de buscar nuestros orígenes culturales, para poder encontrar nuestra identidad. Estos orígenes están en la antigua Grecia, en esa cultura que tanto valoré al ser humano como persona, con su coraje, su valentía, su fuerza, su individualidad. En Patmos todo ello está presente, pero flexibilizado, humanizado por el cristianismo.

Esta es otra visión del Águila, que es nuestra insignia. Es todo el símbolo de toda la trascendencia de la relación maestro, discípulo y por ello y por lo que ya se ha dicho con respecto al águila, nuestros alumnos deben llevar con orgullo su uniforme, con su águila, que los dignifica, como herederos de una maravillosa cultura y de una actitud humana de amplias dimensiones.

Maestro y discípulo marchan juntos, pero ambos tienen mucho que dar y mucho que recibir. Cristo amaba la pureza del discípulo y su oído atento. El discípulo amaba la enseñanza del Maestro. Esta pureza debemos entenderla como honradez, como lealtad, como aceptación de que somos perfectibles y que necesitamos ayuda para realizarnos.

«Es como el sembrador que con la pala toma el trigo y lo lanza por los aires sobre las eras. Y caen las cáscaras, pero a la postre se aprovecha el grano…»

Este es el último punto que debemos recordar como parte del ideario de Patmos. Implica paciencia y constancia, fe, coraje y perseverancia. Todos pueden llegar a ser, aunque sea en distintos tiempos.

«En vano ocultamos el corazón en el pecho, en vano refrenamos los impulsos, iniciados o novicios, pues ¿Quién se nos opondrá, ¿quién nos turbará la alegría? Un fuego divino incítanos, en el día y en la noche, a partir. Y ven, pues, a contemplar el aire libre, a buscar algo propio, por lejano que éste de nosotros. Pues una cosa es cierta: sea mediodía o se acerque de medianoche, siempre permanece en nosotros una medida común, que es también bien de cada uno, hacia la cual van todos, y llegan hasta donde pueden».

La educación no termina ni con el día de clases ni con el Colegio, si no que comienza y termina con la vida. Un colegio que sólo entrega conocimientos útiles y no señala una forma de vida que se le prolongue más allá de los años escolares, está falsificando su misión y contribuyendo a la desorientación de nuestro tiempo.

La enseñanza no es cuestión de empresa ni pública ni privada. Sólo se hace posible allí en donde un grupo de amantes de la verdad se reúnen en una comunidad y entregan a quienes los oyen de la abundancia de sus vidas. Así se hace posible una viva convivencia entre maestro y discípulo, en vez de una estéril relación entre un profesor y sus alumnos.

El hombre de nuestro tiempo sabe cómo nunca acerca de la utilidad de las cosas que le rodean, pero como nunca menos acerca de sí mismo. En este sentido decimos que nuestro Colegio es uno humanista, en búsqueda de la construcción del propio ser.

Nuestros principios cristiano- humanistas tienden a formar jóvenes autónomos, conscientes y responsables de sus vidas, sabios de corazón. Esto constituye un gran desafío, porque la persona actualmente sabe cómo nunca de la utilidad de las cosas que le rodean, pero ignora casi todo acerca de sí mismo, lo que dificulta gravemente la convivencia humana.

El Colegio es de nuestros alumnos; ellos no están en el Patmos, Son el PATMOS. Nuestra actitud hacia ellos es de confianza. A ellos corresponde la responsabilidad primera de su formación. El maestro no es el que le lleva la carga al discípulo, si no el que le ayuda a llevarla.

Les invitamos, pues, a iniciar con alegría, entusiasmo y coraje, esta labor común, en nuestra roca Patmos, que desea que cada uno de ustedes, es estrecha labor común parta en busca de su más plena y total realización.

Nuestro lema “unidos en el amor a la verdad” nos invita a seguir el camino difícil, pero tonificante del esfuerzo personal en la búsqueda del bien la verdad, la belleza, integridad, sentido positivo de la vida.

Nuestro colegio se compone de todos los que viven hoy, de los que se han forjado en él y de los de que quieran ser parte de la comunidad educativa Patmos.

Esta es nuestra declaración e invitación de:

William Rowlands Bahamonde – Fundador
Compilación de Millicent Rowlands Berger y Agustín Rowlands Marambio

Misión

Somos una comunidad donde el aprendizaje académico está al servicio de la formación humana, desarrollando el ser y aprendiendo en la diversidad, respeto y diálogo, promoviendo el conocimiento de sí mismo, el desarrollo de la autonomía, el sentido positivo de la vida y la participación creativa en los desafíos del mundo actual.

Visión

Seremos reconocidos como una comunidad abierta y flexible frente a los desafíos que impone la sociedad del conocimiento con compromiso de objetivos claros, pertinentes y actuales.

Compromisos

Acoger y atender en diversidad para que nuestros estudiantes construyan sus proyectos de vida.

Reconocer y fomentar el rol activo de la familia en el proceso de formación.

Potenciar las habilidades sociales y emocionales para un desarrollo humano y su aporte social.

Desarrollar habilidades cognitivas, comunicativas y creativas favoreciendo el aprendizaje y conocimiento en todas las áreas.

Fomentar el respeto por el medio ambiente, sus cuidados y el desarrollar compromiso de su cuidado en el mundo actual.

Propiciar el dominio del inglés, incentivando la certificación externa.

Propiciar las instancias y el trabajo colaborativo promoviendo una participación activa, positiva y tolerante.

Reconocer y apoyar los talentos, potenciando en ellos el compromiso y rigor ante las dificultades.

Entregar herramientas y una visión positiva para la resolución de conflictos.

Propender a la valoración del patrimonio cultural y social.

Promover la apertura y flexibilidad frente a los desafíos que impone la sociedad del conocimiento.

Promover y desarrollar una vida sana a través de actividades físicas formativas y deportivas competitivas a nivel comunal ,regional, nacional e internacional.

Incorporar y potenciar el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) de manera responsable y crítica.

Favorecer el desarrollo profesional docente a través del intercambio y capacitación interna y externa.

Fomentar espacios de convivencia para generar un buen clima con la comunidad.

Objetivos estratégicos

Actualizar acorde con el entorno el proyecto educativo y articular sus partes, que incluye la constante construcción, aplicación y socialización de los paneles de valores/actitudes y capacidades/destrezas.

Promover el desarrollo de la creatividad, innovación, emprendimiento y el trabajo en redes de la comunidad en todos los estamentos educativos.

Definir políticas que tomen en cuenta el entorno, las necesidades y los resultados institucionales.

Ofrecer una propuesta educativa propia, efectiva y de calidad, que se refleje en los procesos de enseñanza/aprendizaje y en los resultados tanto internos como externos (SIMCE, PAES, DIA).

Implementar mecanismos de seguimiento de la calidad de los procesos de enseñanza/aprendizaje, que involucren la evaluación permanente de prácticas y metodologías.

Identificar necesidades y desarrollar actividades y programas sistemáticos y efectivos con valores y competencias sociales que mejoren las relaciones internas y con la comunidad.

Desarrollar estrategias de organización de los espacios educativos que promueva el aprendizaje significativo, además de institucionalizar prácticas de intercambio de experiencias pedagógicas.

Implementar estrategias y crear los espacios que permitan una mayor comunicación y participación entre la familia y la organización escolar.

Disponer de un sistema de control de gestión presupuestaria que permita optimizar el uso de recursos y asegurar la obtención de financiamiento para proyectos de mejoramiento interno.

Relevar la importancia del cuidado del medio ambiente, certificándonos de manera externa en educación ambiental.

Disponer de convenios que permitan a nuestros estudiantes, fomentar su desarrollo en diversas áreas como intercambios, instituciones educativas y de idiomas.

 

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