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Lunes, 25 de Abril de 2011 21:48

Entrevista a Silvia Landford (psicóloga británica radicada en Chile, 2008)

por  Administrator
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¿ Por qué llegan los niños a tu consulta ?

Los papás los traen porque no prestan atención, no obedecen, porque todo es un tira y afloja. Muchos vienen derivados de los colegios, aunque cada vez menos, porque hay más prevención en los colegios y los padres están más atentos, lo cuales muy bueno. Lo óptimo es ayudar al niño antes, para que no tenga que hacer junto a sus padres ese camino espantoso de consulta en consulta, sin llegar a ningún resultado. Y de los chicos que me llegan por déficit atencional, el 98% no hace las cosas porque no quiere. “No quiero hacer lo que me estás pidiendo”, “No quiero estar sentado”, “No quiero prestar atención”. Yo me dedico a entrenar eso.

Entonces, ¡cuidado! Muchas veces no tiene ningún problema y está haciendo un berrinche para obtener lo que quiere.
Por eso hay que despejar. La pataleta es cuando no quieren hacer Algo; otra cosa es que no puedan. Yo podría hipotetizar que en los adultos la depresión tiene que ver con esta misma pataleta: no logro lo que quiero, en la forma que quiero, por lo tanto me deprimo. En lugar de tirarme al suelo, me voy para adentro, me entristezco y así todos me acogen.

Lo de obedecer a la primera suena como el sueño de todo padre. Es fundamental. La niñez es la estructura que tú le das a ese niño y él debe saber que cuando la mamá, el papá o la autoridad llama tiene que obedecer. Y por una razón muy simple: cuando sabes lo que tienes que hacer, la vida se te simplifica. Yo me baso en la simpleza, no entrego informes psicológicos. Basta de buscar enfermedades, empecemos a buscar lo sano del niño y desarrollémoslo. Démosle confianza, pero exigiendo. La vida no es fácil. Hay que aprender a tolerar las frustraciones. Por eso es complicado tratar a los niños por un supuesto déficit atencional cuando se trata de que los padres se atrevan a decir un No bien dicho, sin alterarse, sin gritar, sin pasarlo mal. Si el niño cumple con un par de órdenes bien dadas, entonces tiene derecho a ser escuchado. Si ordenó sus juguetes e hizo sus tareas, puede decir: “Estoy satisfecho, no quiero más comida”, y ser respetado en ello.

¿Somos muy sobreprotectores los padres chilenos?

Lo que más se repite es la poca consecuencia. Son muy duros y, de repente, muy permisivos. Los papás llegan a la consulta con el niño de la mano, como diciéndome: “Toma, arréglamelo”. Pero yo trabajo desde lo sano, no desde la enfermedad, lo que significa que yo les digo que el problema es de ellos. Yo los ayudo a ordenar y a decidir qué quieren como familia. Es insólito que haya un 30% de familias con un hijo con déficit atencional cuando simplemente hay que aprender a decir “no” frente a ciertas cosas sin no sentirse culpable.



¿Ése es nuestro punto débil?


Absolutamente. Y el otro es que responsabilizan a los demás: el profesor es malo, el colegio es malo, el doctor es malo, el psicólogo es malo. Ubiquémonos. No estoy diciendo que los padres sean malos, pero el problema es de ellos. A eso me dedico yo: a que ellos lo vean. Lo muestro con palabras fáciles, ellos las entienden y pueden cambiar las cosas.

En la práctica, ¿cómo funciona tu método?


Con consecuencias positivas y negativas, tal como la vida. Si no te levantas temprano, vas a llegar tarde a la prueba y vas a tener problemas. Es una consecuencia negativa.

Mi principio consiste en enseñar a trabajar las pataletas y a obedecer a la primera. Suena duro, pero si el niño lo aprende logra manejar su mundo, aprende que sus acciones tienen consecuencias, y gana en fuerza e independencia”.
Entrenamiento es la palabra clave para Sylvia, porque deja de lado las herencias genéticas y abre la puerta a las potencialidades de niños, adolescentes y adultos.
Ultima modificacion el Lunes, 25 de Abril de 2011 22:11
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